(Dedicado a Camila Vallejo, presidenta de la FECH).
por José G. Martínez Fernández.
Sebastián Piñera Echenique, el triste Presidente de Chile, el que llegó a colocarse la banda presidencial hace casi un año y medio, da rabia.
Da rabia porque -cual matón y cobarde- manda a sus tropas policiales, a través de sus ministros mediocres y hambrientos de sangre y dolor, a reprimir -con extrema violencia- la más grande manifestación estudiantil que ha ocurrido en Chile durante los últimos años.
Vemos imágenes de un policía golpeando con el bastón en la cabeza a un estudiante. Eso se repite cientos de veces. Es tal la violencia ejercida por las "autoridades policiales" que si uno no se atreve a decir una palabra de apoyo a los cientos de miles de muchachos luchadores, simplemente se convierte en cómplice de este gobierno que es, junto a Pinochet, el peor de nuestra historia.
De allí que el Centro de Estudios Públicos (CEP) haya señalado que su aprobación es del 26%...Vergonzoso apoyo. La cuarta parte de la población apoya a este empresario y político nacido a la fuerza, ante la carencia verdaderos líderes en nuestro país.
Él llegó al gobierno por los malos gobiernos de la Concertación. Por esa tracalada de inútiles que no hicieron otra cosa que desfalcar las platas del Estado.
Baste recordar EFE, CODELCO, MINISTERIO DE CULTURA (o INCULTURA), CORFO, MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS, MINISTERIO DE BIENES NACIONALES, etc.
Familiares de Frei, de Ricardo Lagos Escobar y personeros nombrados por Bachelet se hincharon de dinero.
Los millones de dólares que el Estado chileno ha perdido a consecuencia de ello fueron MILES y MILES.
La administración de Piñera, en su breve lapso, ya también está siendo invadida por la corrupción. Hasta un "lavador" de dineros, procedente de la droga, en Colonia Dignidad, fue designado Gobernador en la Región del Bío-Bío.
Los estudiantes no deben parar su lucha. Los estudiantes deben seguir su batalla.
Ojalá el pueblo de Chile y el mundo supiera que en los años veinte o treinta del siglo pasado, un gran movimiento estudiantil hizo caer a un tirano.
Ese tirano se llamaba Carlos Ibáñez del Campo. Ese tirano había perseguido y asesinado a muchos chilenos, incluso a algunos por su condición homosexual, los hundió en el mar, con un pedazo fierro entre sus piernas.
Ese bárbaro asesino fue derribado por los estudiantes que, entonces, encabezaba, Julio Barrenechea, uno de los más grandes poetas que ha tenido Chile.
Aunque quien nos gobierna (politiquillo de última categoría) no es un tirano en el sentido de que fue elegido en una elección participativa de todos los chilenos, si tiene las caraterísticas por la forma como ha operado en su casi año y medio de gobierno.
Además es hijo no reconocido del sátrapa Pinochet, el símbolo criminal de la historia de Chile.
Aunque este sujeto no caiga, al menos que se vaya y, como todos los lidercillos concertacionistas, no tienen ya dedos para el piano (el gobierno), al menos tengamos la esperanza que los estudiantes consigan los beneficios justos que reclaman.
Ah...Chile tiene que saber que, con Piñera, siguen trabajando muchos "arreglados" de la Concertación; entre ellos Sebastián Dávalos, hijo de Bachelet; un asesor de ella trabaja ahora en CODELCO, y un tercero hace lo mismo en otro servicio. Además Pablo Piñera, hermano del mal líder, sigue como presidente de BancoEstado, siendo de la Democracia Cristiana, partido de la Concertación.
Todo eso a nivel nacional.
En todas las ciudades importantes de Chile quedaron en puestos públicos muchos "mamones" de la Concertación, quienes besan los pies del Presidente más reprobado por el pueblo de Chile.
Es el caso de personeros del SERNAC en Arica, de otro alto funcionario en Antofagasta, de otros en Concepción, de miembros de Bienes Nacionales en Puerto Montt, de muchísimos más; quienes, cuando llega el "jefe del país" a sus oficinas le lamen el traste, le besan las manos, le cuentan las sucias historias de la Concertación, de la que sacaron mucho provecho, gracias a las pandillas de inútiles jefes que no fueron capaces de filtrar a los que, hambrientos de trabajos públicos, vendieron hasta a su madre, cuando no la vendían ellos mismos para enriquecerse en sus puestos.
Como mamones y como cobardes se explica todo ello.
Los estudiantes en batalla en Chile tienen otra percepción de los hechos. Tienen cojones, son valientes.
Ellos no cederán si el buitre de La Moneda -y sus asesores- no solucionan los reales problemas que les afectan.
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